Roma con acento argentino: monumentos del otro lado del océano

Argentina está plagada de reminiscencias a su propia historia pero también a huellas que nos dejaron otras naciones, otras culturas. Cuando caminamos por sus ciudades y pueblos, no es raro encontrarnos con monumentos y edificaciones que recuerdan hechos o la vida de personajes extranjeros. No sin razón se dice popularmente que Argentina es un mosaico de culturas, un crisol. Pero ¿Sabían que hay una Argentina escondida en Roma? Tal vez la necesidad de una respuesta rápida no nos deje pensar por mucho tiempo y un “no rotundo” salga de nuestras bocas. Sin embargo, la verdad es que huellas hay muchas y podemos tender puentes de uno y del otro lado del océano. Les compartimos a continuación algunos ejemplos, monumentos y edificaciones. Así la próxima vez que visiten la città eterna, se sentirán más cerca de casa.

Desde el Gianícolo, primeros pasos en Roma

A la forma de Dante y su selva oscura, nuestro recorrido empieza en medio del monte Gianicolo. Cuesta subir, pero “al final, hay recompensa”, tal como reza la canción de Mercedes Sosa. Allí hallamos, por lo menos, tres reminiscencias a la madre argenta. Dos de ellas son un regalo de los inmigrantes italianos en Argentina a su madre Patria en homenaje al proceso conocido como Resurgimiento y a la posterior Unificación Italiana. La elección del lugar no es azarosa. Este sitio fue justamente testigo de la resistencia de los italianos frente a la dominación extranjera. Uno de los personajes que caminó y luchó en dicho monte fue la mismísima Ana Maria de Jesus Ribeiro, conocida popularmente como Anita Garibaldi. De esta forma, en el punto más elevado del Gianícolo, encontramos un faro. Este fue un regalo por el 50° aniversario de la Unificación.  Dicha edificación fue construida en 1911 por Manfredo Manfredi. Tal vez su nombre nos suene gracias a otro monumento romano. Podríamos hasta aludir a él como EL monumento, así en mayúsculas, porque su silueta marmórea se vislumbra desde distintas partes de la ciudad. Estamos hablando del Altar de la Patria, el famoso Vittoriano, ubicado en el centro de Roma. 

Un faro argentino en el Trastevere

Ahora bien, el faro argentino tiene forma de columna, está construido en mármol y tiene cerca de 20 metros de altura. Sin embargo, dicho monumento no cumple con su función real. No lo rodean mares ni aguas profundas, sino colinas romanas y un sin fin de ruinas, vestigio desordenado de una gran civilización. Ubicado en el barrio del Trastevere, el faro ilumina el camino de los turistas e inmigrantes argentinos que llegan a Europa, buscando algo que los vincule a su origen. Asimismo, encontramos otro regalo. Esta vez, en homenaje a los 150 años de la Unificación. Argentina regaló a Italia un árbol del Ceibo, nuestra flor nacional, que fue plantado el 4 de octubre de 2011. No obstante, hoy, unos cuantos años después, poco queda de dicha planta. El curioso viator sólo puede encontrar la placa conmemorativa del homenaje realizado.

Por último, ya terminando el recorrido por el Gianícolo, hallamos otro homenaje. En este caso, es un recuerdo de la Embajada Argentina en Roma a sus propios compatriotas. Se trata de la placa que rememora el Golpe Militar en Argentina al cumplirse 30 años del mismo. ¿Lo curioso? Debajo del “Nunca Más” está su traducción, Mai Piu’.

Siguiendo los pasos de San Martín en Roma

Dejamos el Gianicolo atrás, pasamos el río Tíber y nos acercamos al Panteón, a la Piazza Navona y a la Fontana di Trevi. Estamos en pleno centro turístico de la città eterna. Luego de haber arrojado una moneda en la fuente emblemática para regresar, llegamos a la Piazza della Minerva. Frente a ella, hay un hotel del siglo XVII que lleva el mismo nombre. En sus paredes externas, vemos una inscripción que recuerda el paso del Libertador de América por sus habitaciones.

Roma -
La estatua ecuestre de San Martín en Via di Valle Giulia. Autora: Marina Artese Grillo.

La historia cuenta que éste fue uno de los últimos lugares que San Martín visitó antes de su muerte en Francia. Luego, seguimos camino y nos acercamos a Piazza del Popolo. Siguiendo Via di Villa Giulia nos encontramos una vez más con la misma cara conocida. A la salida de la gran Villa Borghese se halla una estatua ecuestre, situada en la plaza que lleva su nombre, la Piazza de José de San Martín.

Una iglesia argentina en el corazón de la ciudad eterna

La Chiesa Nazionale Argentina, Santa María Addolorata, está ubicada -como no podía ser de otra manera- frente a la piazza Buenos Aires, en el barrio Trieste. Cada día, y especialmente los domingos, la Chiesa Nazionale recibe a cientos de feligreses. Muchos de ellos son argentinos que buscan un tono de voz conocido que los transporte imaginariamente a su hogar. A su lado se encuentra el Colegio, que acoge a los sacerdotes argentinos que quieran realizar sus estudios en Roma.

Más allá del nombre que nos resulta familiar, ya desde sus orígenes esta iglesia está unida a nuestra historia. Su piedra fundamental fue colocada en el centenario de la Revolución de Mayo, en 1910. Fue inaugurada finalmente en 1930, lo cual la convierte en la primera iglesia nacional de Sudamérica en Roma. Si bien la parroquia pasó por distintas manos, desde el año 1989, la Conferencia Episcopal Argentina se hace cargo de ella.

Con aromas a Patria

Todo aquel que haya visitado Italia y, especialmente, Roma, sabe que sus iglesias son verdaderos museos. Sus pinturas, mármoles, esculturas transforman a toda la edificación en una gran obra de arte. El caso de la Chiesa Nazionale Argentina no es la excepción, aun cuando detectamos en ella cierta sencillez propia de la espiritualidad y religiosidad argentina. El proyecto de todo el complejo arquitectónico es obra del ingeniero Giuseppe Astorri.  Apenas ingresamos, nos encontramos con el Escudo Nacional, incrustado en el pavimento, que nos da la bienvenida. Si miramos de frente al altar, vemos cuatro columnas que lo rodean. Éstas están hechas de granito rojo de Tandil. Nos dirigimos hacia la derecha, en la capilla lateral encontramos la estatua del Cura Brochero, entre San José, Santa Rita y San Antonio.  

Ahora cruzamos nuevamente el atrio hacia la izquierda. En una de las naves laterales, hallamos la Virgen de Luján rodeada por la Bandera Argentina, la Bandera Papal y los escudos de las provincias argentinas. Asimismo, la Chiesa Nazionale Argentina posee distintas placas conmemorativas. Entre ellas, la visita y participación de la misa del ex presidente Carlos Menem, la entronización de la Virgen de Luján a manos del Papa Juan Pablo II, y el recuerdo a los combatientes de Malvinas. Gracias a las distintas estatuas y a su decoración seguramente, luego de su visita, sentiremos que hemos vuelto sólo por un rato a la Argentina.

La última morada de Jorge Bergoglio

El recorrido por Roma aún no concluye. Casi como una búsqueda del tesoro, cada sitio nos da una nueva pista para encontrar otro monumento que nos remite al hogar escondido del otro lado del océano. Llegamos a la Piazza dell’Esquilino, frente a la Embajada de Argentina en Italia. Hallamos los bustos de Bartolomé Mitre y de Manuel Belgrano. Su presencia allí destaca la importancia de estas figuras en la historia y en la política argentina y su conexión con Italia. Recordemos que, por ejemplo, en honor al nacimiento de Manuel Belgrano celebramos cada año el Día del Inmigrante Italiano en Argentina. 

Roma -

Hemos hecho una gran travesía por Roma, pero no podemos despedirnos de la ciudad eterna sin antes realizar una visita muy especial. Justo a la vuelta de la Piazza dell’Esquilino y sin creer en las casualidades por su cercanía con la Embajada Argentina, se encuentra la Basílica Santa Maria Maggiore. Allí es donde descansan los restos de, nada más y nada menos, que el Papa Francisco, el Papa del Fin del Mundo. Francesco para el mundo, tan solo nuestro eterno Jorge Bergoglio, quien falleció el pasado 21 de abril. Al igual que en vida, su tumba es sencilla, una losa en una de las capillas laterales lo recuerda. ‘Franciscus’ dice simplemente y con ese solo nombre miles de sentimientos, recuerdos y frases llenan nuestra mente. 

Un mapa por Roma que se sigue trazando

Tal vez Argentina tenga más recuerdos de otras naciones que las que podamos encontrar en Roma o en otras ciudades italianas. Ello se debe a la cantidad de influencias no sólo culturales, sino también históricas, sociales y políticas que recibió nuestro país a lo largo del tiempo, gracias a las diversas oleadas migratorias que llegan hasta nuestros días. Los monumentos y edificios argentinos aquí descritos se transforman en un rápido pasaje de regreso, una brisa de nostalgia para aquellos que están lejos. También son un mimo al corazón, un guiño argento para los turistas que disfrutan de sus vacaciones. De todos modos, son sólo una muestra conocida de la huella que dejó Argentina en Italia. De esta manera, el espacio está abierto para que puedan compartir otros que hayan descubierto.

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