Bárbara Spinelli, con la sartén por el mango

“Me dedico más a escribir que a cocinar”. Así comienza la entrevista con Bárbara Spinelli, una crítica gastronómica con orígenes lombardos. Su libro “Recetas para ser contadas” ganó, el año pasado, el premio Gourmand Awards en la categoría Food Writing. En esta primera entrevista con La Sfogliatella, Bárbara nos cuenta sobre sus pasiones, su profesión, sus orígenes italianos y ese vínculo entre cocina y escritura que la acompaña desde su infancia.

¿Quién es Bárbara Spinelli?

En Instagram la encontramos bajo el usuario @barbaratotal. Pero su verdadero nombre es Bárbara Inés Spinelli. Escrítica gastronómica y, además, escritora, referente de cultura gastronómica y creadora del café literario ‘Recetas de cocina’. “Hace más de 20 años que me dedico a escribir determinados vaivenes de la gastronomía, una mirada poco romántica sobre la cocina”. Lejos de hablar de su profesión, Bárbara prefiere aludir a sus raíces, recuerda su familia italiana. Allí reside nuestra identidad, quienes verdaderamente somos. “Me crié en una familia del norte de Italia, de un pueblo que se llamaCasorate Sempione. Está en la provincia de Varese, en la región de Lombardía, vicino a Suiza”, expresa. Su nonno Valerio Cástano, padre de su mamá, llegó a Argentina en 1932 con sus padres y con su hermana. 

Bárbara Spinelli -
Bárbara en Casorate, el paese lombardo de su familia.

De Lombardía a Buenos Aires

“Cuando terminó la I Guerra Mundial, ya había unos cuantos parientes que habían venido acá ‘a hacer la América’, por así decirlo”. Y así, como muchas familias de inmigrantes, el nonno Valerio Cástano y sus padres comenzaron el viaje en barco que los alejaba de la tierra amada de Casorate (Lombardía). Llegado este punto, Bárbara recuerda las pocas fotos que guarda la familia sobre dicho suceso. “El barco hizo una parada en Río de Janeiro. Entonces, siempre me pregunto por qué bajaron en esa ciudad. Mi mamá me responde que no sabían qué era Argentina y qué, Río de Janeiro. Venían de cruzar muchos kilómetros en el océano. La primera vez que frenó, se bajaron sin saber qué país era. Por suerte, alguien les dijo que eso no era Argentina y siguieron viaje. Llegaron a Buenos Aires y no fueron al Hotel de los Inmigrantes como la mayoría de las personas.  Ya había parientes de ellos que vivían en la zona de Colegiales”. 

Las tradiciones lombardas perviven en la familia de Bárbara Spinelli

Si bien Barbara recuerda toda la travesía en el barco, aquello que le llama más la atención es la barrera lingüística que sufrió el nonno Valerio en el nuevo país. “Ellos no hablaban español ni italiano, sino que hablaban el dialecto, sólo se entendían con otros paisanos. De hecho, mi nonno no pudo ir al colegio, lo hicieron repetir. Luego – como pudo – finalizó la escuela y fue dibujante, proyectista”. Una vez llegada a Buenos Aires, la familia de Valerio comenzó a trabajar en un negocio, “en la esquina de Zabala y Delgado” recuerda Bárbara. “Era un almacén que vendía comida pero también había para jugar a las cartas y tomar un vaso de vino”. 

Bárbara Spinelli -
El nonno Valerio. Autora: Bárbara Spinelli.

En el barrio, Valerio conoció a quien luego sería su esposa, hija también de lombardos. “La familia de mi nonna era de Busto Arsizio, de la provincia de Varese, vicino a Casorate”. Así, al igual que las costumbres propias de la zona, las tradiciones gastronómicas lombardas se mantuvieron en la familia de Bárbara. “En mi casa, se comía risotto, buseca, que no son las comidas más populares italianas ni las que se asocian hoy con la italianidad”.

El nacimiento de la Asociación Provincia de Varese

Mantener las tradiciones culturales y culinarias en la familia no fue lo único que hizo Valerio. Una vez jubilado, se propuso fundar una asociación que le recordara a su pueblo, que recreara (en una pequeña porción del territorio argentino) una réplica a escala de esa tierra amada y añorada. “Así, mi nonno Valerio publicó un aviso en el diario La Nación que decía que buscaba oriundos o descendientes de varesinos. La cita era en una iglesia del barrio de Belgrano, donde él se había casado”. Mientras Bárbara recuerda el ímpetu de su nonno, muestra la fotocopia del recorte del diario. Con gran emoción guarda el original.

Bárbara Spinelli -
La publicación en el diario La Nación donde Valerio Castano convoca a una reunión a todos los inmigrantes de Varese.

Por suerte podemos decir que el aviso tuvo final feliz. “Asistieron cerca de 10 personas. Uno – como en las películas-  había sido su compañero de colegio en aquel pueblo, en la montaña, y se venían a encontrar 60, 70 años después. La Asociación Provincia de Varese tuvo vida, organizaba actividades sociales o se juntaba con otras asociaciones”.

“Aprendí a leer y escribir sentada en la mesa de la cocina”

Hasta este punto, la historia de Bárbara Spinelli podría ser similar a los relatos de muchas familias italianas. Los nonnos que parten de la tierra amada en busca de un nuevo futuro para sus hijos, el famoso “hacer la América”, el encuentro en el nuevo país, las costumbres que se mantienen. Pero hay algo en la historia de Bárbara que la hace única, que la distingue de todas las demás. Tal vez sea su experiencia, su especial relación con su nonno o también el fuerte vínculo que mantiene con la gastronomía y con la escritura, incluso antes de ser consciente de ello. “Aprendí a leer y escribir sentada en la mesa de la cocina”, confiesa. Pero por un tiempo, la cocina y la escritura recorrieron caminos separados. “Cuando terminé la escuela secundaria quería aprender un oficio. Quería trabajar. No tenía muy claro una vocación. Entonces aprendí con Alicia Berger, pionera en la enseñanza de alta cocina en Argentina. Después trabajé en hoteles cinco estrellas, en restaurantes, pastelerías, empresas de catering acá y en la costa”.

La escritura y la cocina se encuentran en la vida de Bárbara Spinelli

 Mientras Bárbara Spinelli desarrollaba su profesión, el interés por la escritura crecía. “Siempre tuve facilidad para escribir. Participé de unos cuantos concursos y también gané diversos premios. Para una Settimana della Cucina Italiana nel Mondo, escribí sobre la buseca, un plato que no es tan popular para la gastronomía italiana. Y gané también un premio por escribir eso”. Luego, estudió la carrera de crítico gastronómico, “lo que me dio más firmeza y soltura”. 

Casi llegando al final de la primera parte de la entrevista, la pregunta por la definición de su  profesión actual se vuelve obligatoria. Y no es tan fácil de definir. “No soy unainfluencer. Prefiero definirme como una referente. El que me lee sabe que nunca va a encontrar en mis publicaciones ‘las 10 mejores hamburgueserías de Buenos Aires’. No, yo hablo de cultura gastronómica”. Podemos decir además que, en la actualidad, Bárbara es autora del libro “Recetas para ser contadas”  que ganó, el año pasado, el premio Gourmand Awards en la categoría Food Writing. Y está en proceso de escribir otro libro. Por último y no menos importante, es la creadora de un espacio muy particular, el Café Literario de Recetas de Cocina, porque “las recetas de cocina también son un género literario” deja picando literalmente…

Latest articles

Related articles

spot_img