Mama Antula: El Papa canonizó a la primera santa argentina

El domingo 11 de febrero, en el Vaticano, el Papa Francisco canonizó a María Antonia de San José de Paz y Figueroa, Mama Antula, la primera santa argentina. La Sfogliatella estuvo allí y te cuenta los entretelones de la emocionante celebración.

Una fiesta argentina en el Vaticano

Desde que se anunció la canonización de la beata María Antonia de San José de Paz y Figueroa, en octubre del año pasado, hubo una suerte de revolución entre los practicantes del catolicismo, en Argentina y en particular en Santiago del Estero, provincia donde nació. Su ejemplo de vida, su obra y su amor por la Cruz y Dios, convirtieron a la flamante santa en una persona amada por mucha gente que depositó en ella su fe y esperanzas. Sus milagros (que la llevaron a convertirse en santa), dan testimonio de ello.
Es por eso que el pasado domingo 11 de febrero, el interior de la Basílica de San Pedro estaba repleto de fieles devotos de Mama Antula que, entre lágrimas y sonrisas presenciaron un momento único cuando el Papa Francisco ofició la ceremonia que finalmente proclamó a la santiagueña como la primera santa argentina.

Mama Antula - Vaticano Mama Antula.
El templo estaba colmado de argentinos y peregrinos devotos de la santa. Autor: Francisco Daniel Zazzu.

Quienes tuvieron la oportunidad de acceder a la basílica (tras retirar la correspondiente invitación, que se podía solicitar de manera gratuita a través del sitio web del Vaticano) comenzaron a arribar al templo a las 8 h. No faltaron a la cita sacerdotes y monjas de distintas congregaciones y de distintas partes del mundo. Tampoco los laicos que pudieron conseguir una de las entradas para presenciar la ceremonia y autoridades argentinas.
A las 9 en punto se inició el rezo del Rosario, en italiano. Media hora más tarde comenzó la celebración con cantos litúrgicos y la lectura de la biografía vaticana oficial de la nueva santa. La misma estuvo a cargo del cardenal italiano Marcello Semeraro. Él es el encargado del Dicasterio para las Causas de los Santos, y de Silvia Correale, quien postuló a Mama Antula.

Una vida dedicada al servicio

María Antonia de San José de Paz y Figueroa nació en 1730 en Silipica, Santiago del Estero. Si bien se tiene poca información respecto a su infancia y juventud, se sabe que a los 15 años entró a formar parte de las llamabas “Beatas”, grupo de mujeres que colaboraban con los Padres Jesuitas en la realización de los ejercicios espirituales. Mamá Antula, en ese entonces, ya comenzaba a mostrar signos de su vocación de servicio hacia los más necesitados.
En 1767, tras la supresión de la Compañía, María Antonia decidió llevar adelante ella misma el trabajo apostólico de los ejercicios espirituales. Obtuvo así el permiso de su confesor, del obispo y del magistrado de la ciudad y a partir de 1768 comenzó a organizar cursos de ejercicios en Santiago del Estero y en varios lugares de la provincia de Tucumán.

Mama Antula - Estatua Santa Mama Antula.
Mama Antula nació en Santiago del Estero y falleció en Buenos Aires. Autor: Vatican News.

Enamorada de Cristo y devota de san José

En 1779, Mama Antula llegó a Buenos Aires, descalza y con un crucifijo en sus manos. Encontró refugio en la iglesia de Nuestra Señora de la Piedad y allí confió su apostolado a la Virgen de los Dolores, venerada en esa iglesia. En esos años, María Antonia redobló sus esfuerzos, incluso trabajando semanas enteras en pos de organizar los cursos de ejercicios espirituales. En paralelo, Mama Antula nunca dejó de ayudar a quienes podía proveyendo limosnas, buscando gente que pudiera impartir los ejercicios espirituales, pidiendo la celebración de Misas y encomendándose a san José, de quien era muy devota.
Finalmente, después de un viaje a Uruguay para promover los ejercicios espirituales en Colonia del Sacramento y Montevideo, María Antonia vio su sueño hecho realidad con la construcción de una casa que le permitiría continuar su obra. Se calcula que, en ocho años de actividad, Mama Antula organizó ejercicios espirituales para más de 70.000 personas. Murió el 7 de marzo de 1799 en Buenos Aires y el 27 de agosto de 2016 fue beatificada en Santiago del Estero.

“Que Mama Antula nos ayude a crecer en la caridad”

Tras la lectura de la biografía, y la inclusión de María Antonia de San José de Paz y Figueroa en el Catálogo de los Santos, la celebración continuó con la primera lectura. A continuación, se leyó la segunda lectura, en italiano y, acto seguido, llevaron hasta el altar la reliquia ósea de la nueva santa. A continuación, se leyó el santo Evangelio y luego el Papa Francisco leyó su homilía.
Durante el sermón, Francisco trazó un paralelo entre los enfermos de lepra, en la época de Jesús en la tierra, y afirmó que hoy la lepra “es el pecado”. Además, se explayó sobre nuestras actitudes frente a aquellos que nos rodean, a los que muchas veces ignoramos o rechazamos por miedo, prejuicio o por “falsa religiosidad”. El Papa calificó a estas actitudes como las “lepras del alma”. Según él, una enfermedad que nos hace insensibles al amor y a la compasión. Ante esto, el Papa hizo hincapié en la importancia de abrir nuestros corazones, dejarnos “tocar” por Jesús y entregarnos a los demás.
Por último, el sumo pontífice se refirió a la obra de Mama Antula y resaltó que “en un contexto marcado por la miseria material y moral”, la flamante santa argentina “se desgastó en primera persona, en medio de mil dificultades, para que muchos otros pudieran vivir su misma experiencia”, y recordó que ella solía repetir “la paciencia es buena, pero mejor es la perseverancia”.

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