Del 3 al 13 de septiembre se desarrolla, en Oberá (Misiones), la ya tradicional Fiesta Nacional del Inmigrante. La cita es en el Parque de las Naciones y participan 14 colectividades. Como no podía ser de otra manera, Italia es una de ellas. En esta entrevista, Alejandro Forni, Presidente de la Fundación Nettuno, nos cuenta cómo vive la colectividad esta nueva edición y de qué manera se preparó su institución para participar.
La Fiesta Nacional del Inmigrante en Oberá se viste de italianidad
Lo primero que vemos y que llama poderosamente la atención es una pastalinda (como comúnmente llamamos a la maquina de pasta) tamaño gigante. El sueño de muchos, podemos decir. Todos quisiéramos tener una de esas en el patio de nuestras casas. Se trata de la carroza de la Fundación Nettuno que está participando de la 46° edición de la Fiesta Nacional del Inmigrante. Se desarrolla en el Parque de las Naciones, desde el 3 hasta el 13 de septiembre en Oberá, Misiones. Catorce colectividades forman parte de la gran fiesta que se viste de tradiciones, sabores, colores, aromas, danza y música. También encontramos el tradicional desfile de cada cultura, espectáculos artísticos, presentaciones de los ballets, la casa de cada colectividad, actividades sociales, culturales, deportivas y recreativas. Entre las asociaciones presentes, se encuentra Nettuno, capitaneada por Alejandro Forni. Dicha Fundación está formada por un grupo de descendientes y simpatizantes de la región italiana de Emilia-Romagna.
“Es una celebración que convoca a toda la ciudadanía”
La Fiesta Nacional del Inmigrante es esperada durante todo el año. Desde que finaliza una edición, ya las colectividades participantes se preparan para la siguiente. ¿El motivo? Es un lugar de encuentro donde se hace explícito la multiculturalidad y la diversidad que habitan Oberá. “La Fiesta del Inmigrante para Oberá es muy importante. En principio, al ser una fiesta de carácter nacional, convoca a muchas personas que no son de Oberá y que no son de Misiones, que vienen específicamente para participar y conocerla”, expresa Alejandro.



Y añade: “Oberá es una ciudad que está a las puertas del centenario. Es decir, es una ciudad joven. Y la Fiesta Nacional del Inmigrante está transitando su edición número 46. Esto significa que en más de la mitad de la historia de la ciudad se ha visto acompañada por la fiesta en el formato en el que hoy la conocemos. Es una celebración que convoca a toda la ciudadanía en general: a quienes participan en las distintas colectividades y a quienes, de una u otra forma, aportan para que pueda llevarse adelante”.
Donde el respeto por la diversidad es posible
La Fiesta Nacional del Inmigrante reúne a 14 colectividades en un solo lugar y durante la primera quincena de septiembre. ¿Cuál es el secreto? Muy simple. Dichas comunidades ya “conviven durante todo el año en el predio”. La Fiesta hace más explícita esa unión, esa colaboración, ese trabajo conjunto y cooperativo. “El foco está puesto en poder mostrar todo el trabajo que se hace durante el año. Esa confraternidad y ese pertenecer a una causa común hace que la convivencia sea pacífica y amena. Las colectividades comparten ingredientes (si no los consiguen), se avisan las noticias y están siempre ordenando, mejorando y poniendo lo mejor de sí para mantener el Parque”. Asimismo, “la fiesta es la oportunidad para compartir las actividades de cada colectividad con personas de todo el país y, al estar muy cerca de Paraguay y de Brasil, también contamos con mucha afluencia de turistas internacionales”.
Una Italia a pequeña escala en Misiones
Si bien en Misiones, la inmigración italiana no fue tan abundante como en el resto del país, sí su presencia siempre fue sostenida. “Ese pequeño grupo de italianos que llegó a la provincia, y particularmente a la región, en la consolidación del territorio, se agrupó. Así, se generaron agrupaciones de italianos que realizaban encuentros donde confraternizaban y mantenían viva esa llama italiana que trajeron desde los distintos lugares de pertenencia en la península”, explica Alejandro sobre los inicios de la colectividad en Misiones. Dichos encuentros dentro de cada colectividad “fueron el germen que terminó consolidando la Fiesta”.


Posteriormente, se eligió el 4 de septiembre (justamente el Día del Inmigrante en Argentina), como una fecha propicia para unificar todos esos encuentros en un gran evento”. De este modo y de a poco, fue tomando forma la raíz de lo que hoy es la Fiesta Nacional del Inmigrante. “La colectividad italiana fue una de las primeras colectividades en participar de las primeras ediciones de la Fiesta Nacional del Inmigrante. Después, a lo largo del tiempo, se fueron agregando algunas colectividades más. La mayoría viene participando desde el inicio, desde que era una fiesta local y después, una fiesta provincial. De todos modos, la comunidad italiana fue una de las primeras y una de las que participó ininterrumpidamente de la Fiesta Nacional del Inmigrante”.
La Casa Italiana se encuentra en el Parque de las Naciones
Todos hemos participado alguna vez de una feria de colectividades. Aquel evento que reúne, en un solo lugar, a diversas culturas. Sin embargo, vivir la Fiesta Nacional del Inmigrante es una oportunidad único. Y, por su unicidad, tiene un par de particularidades. En primer lugar, se desarrolla (tal como señaló oportunamente Alejandro Forni) en las cercanías al 4 de septiembre. En este 2026, se lleva a cabo desde el 3 al 13 de septiembre. Otra característica a tener en cuenta es el predio elegido cada año. La cita es obligatoriamente en el Parque de las Naciones.
A diferencia de otras ferias, dicho espacio no posee los usuales stands. En su lugar, el predio cuenta con casas construidas materialmente que representan a cada una de las 14 colectividades participantes. “Cada casa está hecha de manera tradicional y representativa de la arquitectura de los distintos países”, aclara Alejandro. De esta forma, “para la colectividad italiana en particular, la Fiesta Nacional del Inmigrante brinda la oportunidad de visibilizar las diferentes actividades que se hacen en la Casa Italiana”.
La Fundación Nettuno, entre la gastronomía y la cultura
La Fundación Nettuno cumplió, el año pasado, sus primeros 20 años de trayectoria. “El foco de nuestras actividades está puesto principalmente en el componente cultural. Dentro de este aspecto, la gastronomía es uno de los pilares fundamentales. La Emilia Romagna tiene una gran oferta gastronómica. Generalmente cuando uno piensa en Italia, está pensando en algún producto de dicha región. Como por ejemplo, la lasagna, el Parmigiano Reggiano, el aceto de Módena, el ragú alla bolognese, los tagliatelle, los tortellini… Lo gastronómico es muy importante.”
De la Emilia-Romagna a Misiones sin escalas
“Más allá de la cucina italiana, en el ámbito cultural, hemos tenido un grupo de coro, una escuela de italiano y tenemos contacto muy estrecho con la Consulta degli Emiliano-Romagnoli all’Estero. Se trata de una institución oficial de la Región que representa a las comunidades de emigrantes y descendientes en el extranjero. En pocas palabras, participamos activamente en proyectos que se hacen con y desde la región. El año pasado fueron más de cinco los integrantes de la Fundación Nettuno que participaron en actividades en Italia. Asimismo, a nivel regional, desarrollamos muestras de cineastas como Pier Paolo Pasolini (que es emiliano-romagnolo), con proyecciones de sus películas y muestras de fotografías.”



¿Qué significa para Nettuno representar cada año a la colectividad en la Fiesta Nacional del Inmigrante?
“Para nosotros, como fundación, es un orgullo poder participar. Nos permite representar a nuestra colectividad. También —de un tiempo a esta parte— con motivo del desfile inaugural de la fiesta (que se realiza siempre el primer día), empezamos a armar carros alegóricos. Esto supone todo un trabajo: pensarlo, generar el proyecto y materializarlo para así tenerlo listo para el desfile. Este también es un momento de encuentro. Especialmente porque no todos los integrantes de Nettuno son de Oberá. Así que es como un pretexto para poder juntarnos y seguir construyendo esta identidad italiana dentro de la región. Sin lugar a dudas, puedo afirmar que la Fiesta Nacional del Inmigrante es una actividad que trasciende el lapso propiamente dicho de la fiesta. Si bien tiene su momento de mostrarse durante el evento, es un trabajo que se lleva adelante durante todo el año”.
La máquinas de pasta, símbolo de la identidad ítalo-argentina
Casi llegando al final de la entrevista, una pregunta se vuelve obvia. La consulta por la reina de la Fundación Nettuno, la máquina de hacer pastas, es obligatoria. Pero casi no es necesario explicitar la respuesta. En nuestro interior, ya la sabemos. La observamos y admiramos, boquiabierto. No podemos creer que un simple artefacto nos revele gran cantidad de sensaciones, anécdotas y un poco (también) de nostalgia. “La elección de nuestro carro alegórico nace en lo que simboliza una máquina de pastas en sí misma. Es un símbolo de la identidad ítalo-argentina, esa que fuimos construyendo juntos”, expresa Alejandro.



Y añade: “en la carroza cambiamos la ‘sfoglia’ o la masa que se estira, por dos banderas. De un lado la Bandera Argentina y del otro, la Italiana. Es un guiño para ese acto tan tradicional de estirar la masa que se hace en nuestras casas. Nos une con un lazo invisible a algo mucho más grande que nos lleva a nuestras raíces italianas, honrando a aquellos que nos precedieron”.
“Mientras se amasa, se cuenta la vida…”
La carroza también “representa una suerte de máquina del tiempo. Nos lleva a ese momento en nuestras vidas cuando la mesa del domingo era larga, las puertas estaban siempre abiertas, todos participaban y colaboraban en la elaboración de lo que se iba a comer ese mediodía. De forma colectiva y como hacían los antiguos paisanos, cada uno ponía de su parte, según la edad que tenía. Alrededor de la mesa, estaban desde los más chiquitos hasta los ancianos. Cada uno dejaba su impronta y su sello en esa comida que después se disfrutaba entre todos juntos. La máquina de pastas representa un tiempo donde el hecho de elaborar la comida no era un simple acto mecánico, sino más bien una excusa para el encuentro y la consolidación de los lazos familiares, de amistad y de identidad”.
“Mientras se amasa, se cuenta la vida, se comparten las maneras, se recuerdan las recomendaciones y se inventan memorias nuevas”. En su totalidad, la carroza de Nettuno es una declaración de que en estos tiempos que vivimos, esa identidad no se tiene que perder. Queremos más mesas largas, puertas abiertas y compartir. Allí radica la razón de nuestra Fundación, que se construyó y se constituye de esa manera. Cada uno de sus miembros, dentro de sus posibilidades, sus conocimientos y sus intereses, puede dejar su impronta en las actividades que vamos realizando. Al igual que aquellos almuerzos, un pretexto para encontrarnos y seguir construyendo identidad”.


