La tierra en disputa: Riccardo Milani y La vita va così

En diálogo con Riccardo Milani, director de La vita va così, hablamos sobre una Cerdeña atravesada por el conflicto entre el desarrollo turístico y la defensa del territorio. Una película que pone en escena la tensión entre las tradiciones de una comunidad y los intereses económicos que amenazan con transformarla.

Una semana para descubrir el cine italiano contemporáneo

El film se proyecta durante la celebración de la 12.ª edición de la Semana del Cine Italiano en Cinépolis Recoleta. El festival recupera una selección de producciones contemporáneas para acercar al público de Buenos Aires algunas de las miradas y narrativas que atraviesan el cine italiano actual.

Settimana del Cinema Italiano 2026

La vita va così se sitúa a partir del cambio de milenio, en el contexto de la hiperglobalización, marcado por profundas transformaciones en las dinámicas del trabajo, los nuevos movimientos migratorios, además de cambios en nuestra manera de viajar y relacionarnos.

En las últimas décadas surgieron nuevas formas de turismo masivo y diversos proyectos empresariales que, como muestra la película, suelen presentarse bajo la promesa de generar desarrollo y empleo, e incluso con discursos que proponen una relación más sostenible o amigable con el territorio.

Con este panorama presente, conversamos con el director romano Riccardo Milani sobre su última pelicula basada en hechos reales, donde se ponen en tensión los intereses económicos y las promesas de progreso con la defensa de la tierra y las tradiciones de las comunidades locales.

Del caso real a la pantalla: una Cerdeña atravesada por el cambio

¿Qué fue lo que más te llamó la atención del caso real del pastor Ovidio Marras, que dio origen a la película y qué te llevó a querer contarla en el cine?

Riccardo Milani, director de La vita va così, nacido en Roma.

Haber conocido la historia real fue, sin dudas, el punto de partida. La conocí directamente, conocí a sus protagonistas y pude acercarme personalmente a las personas que habían atravesado esta experiencia. También conocí la historia del personaje interpretado por Virginia Raffaele, que, en la historia real, era la sobrina de Ovidio Marras.

La famiglia de Efisio en “La Vita va così”, atravesada por divisiones internas y nuevas migraciones dentro de Europa.

Poder ver con mis propios ojos y sentir de cerca las consecuencias de esta batalla fue fundamental. La gente de la zona esperaba desde hacía mucho tiempo una oportunidad como esa porque, históricamente, en el sur de Cerdeña —como sucede en muchas otras regiones de Italia— existe una cierta predisposición a aceptar inversiones turísticas que puedan generar trabajo y nuevas posibilidades de desarrollo.

El pastor Efisio Murras y su hija Francesca (Interpretados por el actor Giuseppe Ignazio Loi y la actiz Virginia Raffaele)

Sin embargo, me impactó profundamente conocer la historia de este hombre, aparentemente tan humilde y pequeño frente a un enorme conglomerado de empresas y grupos inmobiliarios, y descubrir que, a pesar de esa enorme desigualdad de fuerzas, logró resistir y finalmente ganar.

Cuando la tierra no tiene precio

La resistencia del pastor Efisio no está motivada por un valor económico, sino por todo lo que esa tierra representa para él y su familia. ¿Qué te interesaba explorar, a partir de su historia, sobre la relación entre territorio y memoria?

Las playas de Cerdeña en peligro.

Su lucha no tenía un motor económico, sino histórico y profundamente humano. Para él era imposible ponerle un precio a su casa y a esa tierra porque allí había transcurrido toda su historia familiar. Ese lugar contenía su vida, su memoria y su día a día, sus vínculos. Por eso, su valor no podía medirse únicamente en términos económicos: era, ante todo, un valor afectivo y humano.

El costo del “progreso”

Cerdeña tiene además una historia particular en relación con el desarrollo industrial. Hay zonas, especialmente en el sur de la isla, que durante décadas fueron destinadas a la industria química y luego sufrieron las consecuencias de esas inversiones. Muchas veces el territorio fue utilizado como un polo industrial sin tener en cuenta suficientemente a las comunidades que lo habitaban y al ecosistema.

Si la resistencia de este campesino se hubiera extendido, o si las tierras no se hubieran vendido, quizás el desarrollo turístico habría tomado otras formas y los empresarios se habrían visto obligados a buscar otras soluciones. El gran problema es encontrar un punto de encuentro entre estas dos necesidades: la de tener un trabajo y, al mismo tiempo, la de proteger el territorio. Durante el rodaje pude ver esto muy de cerca, porque las familias de la zona seguían presentes y esa historia continuaba formando parte de su vida.

porque si entre ellos pelean, los devoran los de afuera

En la historia, la necesidad de trabajo y las diferencias frente al proyecto turístico terminan dividiendo a la familia y a la comunidad. ¿Te interesaba mostrar cómo los intereses económicos pueden generar estas fracturas dentro de una comunidad?

Fue muy doloroso registrar esta división. Cuando conoces a las personas y percibes de cerca la rabia, el dolor y todo lo que ha sucedido durante estos años, entiendes que no se trata de algo que ocurra solamente en Cerdeña o en Italia, sino que es un fenómeno que atraviesa al mundo entero: la exacerbación del odio y del conflicto social entre las personas.

Backstage de filmación – El actor Giuseppe Ignazio Loi y la actiz Virginia Raffaele, junto con el director Riccardo Milani.

Si fuera como dice Martín Fierro, estaríamos hablando de una sociedad ideal. Pero hoy nos encontramos frente a valores que muchas veces parecen incompatibles, y en cierta medida hemos sido llevados —incluso voluntariamente— a enfrentarnos, a odiarnos entre nosotros. Esa es una de las técnicas fundamentales para dividirnos y hacernos entrar en un determinado esquema.

El pastor Efisio Murras y el empresario milanes (Interpretados por los actores Giuseppe Ignazio Loi y Diego Abatantuono)

La cohesión humana es, para mí, un tema fundamental en este momento. Por eso fue tan doloroso retratar estas divisiones: trabajando con las personas, más allá de la historia que cuenta la película, se puede sentir ese dolor. Y más aún en una época en la que, desde distintos lugares, constantemente se nos incita a odiar al otro. Hay una intencionalidad detrás de eso, que termina conduciéndonos hacia un determinado objetivo.

Mosaico social: distintas voces, un mismo territorio

La película termina con una escena muy potente durante los créditos, en formato de videoclip coral, musicalizada por Moses Concas, se reunen en una misma plaza a los protagonistas, los habitantes del pueblo, además del empresario y la jueza vinculados al conflicto. ¿Qué buscabas expresar al reunir a todos estos personajes en ese momento final?

Los personajes de La vita va così reunidos: la comunidad y los distintos agentes sociales que atraviesan el conflicto.

Mi intención era reunir todos los fragmentos de esta historia. En esa plaza están todos: los protagonistas de la película, los habitantes del pueblo, pero también los empresarios, incluso un productor milanés. Todos los agentes involucrados terminan compartiendo ese mismo espacio. Buscaba retratar esa cohesión humana, mostrar la posibilidad de convivencia entre personas con intereses y posiciones diferentes. Por eso la escena tiene esa fuerza: porque reúne a toda la comunidad y, de alguna manera, condensa la esencia de la película. Es también donde se refleja el sentido de la cita del Martín Fierro que mencionabas: la idea de que, más allá de nuestras diferencias, necesitamos reconocernos como parte de una misma comunidad.

Información del evento

Fechas: del jueves 3 al miércoles 9 de septiembre de 2026
Sede: Cinépolis Recoleta – Vicente López 2051, Buenos Aires
Entradas: disponibles en el sitio oficial de Cinépolis y en las boleterías del cine

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