Lorena Zuccarelli es hija de inmigrantes italianos, específicamente del Molise y de Nápoles. Es bancaria, vive en Lanús Este y es una trabajadora incansable de la colectividad italiana en Argentina. Desde agosto de este año, es la flamante Prosecretaria de la Cátedra Libre de Lengua y Cultura Napolitana de la Universidad Nacional de La Plata, capitaneada por Massimiliano Verde. En esta nota, Lorena recuerda a su familia, la tierra amada y cuenta su manera de vivir las raíces italianas.
¿Quién es Lorena Zuccarelli?
Solemos encontrarla en muchas actividades de la colectividad italiana, integrada con el público y también impulsando algunas iniciativas. Su trabajo muchas veces es invisible, pero sabemos que detrás de toda gran idea, se encuentra ella con su impulso tan característico. Durante este 2026, por ejemplo, compartió junto a Mercedes Canovi la historia del barco Principessa Mafalda en el stand de Italia en la Feria del Libro. Asimismo en agosto, luego de unos cuantos meses de arduo trabajo logró – con la capitanía de Massimiliano Verde – la creación de la Cátedra Libre de Lengua y Cultura Napolitana (UNLP), de la cual – en la actualidad – es su flamante prosecretaria. Todo este empuje no es azaroso, se lo debe a la sangre italiana que la impulsa en cada paso.
De Molise y Nápoles a Argentina, sin escalas
“Mi papá es de San Giuliano (Campobasso, Molise). Mi mamá, por otro lado, es de Afragola, Nápoles”, comienza a recordar Lorena. Junto a sus padres, arribaron también los nonnos y los tíos. Al igual que otros paisanos de esa época, el primero que viajó fue el nonno Zuccarelli que “llegó, en 1950, para buscar un espacio donde vivir y así mandar a llamar al resto de la familia. Luego, en 1952, viajaron mi nonna con mi tía y mi papá (que tenía 6 años), en el barco. Y se asentaron en Lanús Este, donde vivo yo”.
En cambio, por el lado de la mamá de Lorena, eran siete hermanos, todos provenientes de Afragola. Viajaron en el Tucumán, un barco carguero. La menor de los hijos tenía dos años y el mayor, dieciocho. “El papá de mi mamá llegó alrededor de 1948 y se alojó primero en San Juan. Luego de trabajar un tiempo en esa provincia, pudo juntar el dinero para mudarse a Buenos Aires, específicamente a Lomas de Zamora. Mandó a llamar a la familia cuando tuvo el terreno y pudo hacer alguna construcción para poder alojarlos a ellos”.
“La cultura que mantenemos viva es todo”
Lorena Zuccarelli vive inmersa en la cultura italiana. No recuerda un momento de su vida donde las tradiciones del bel paese no la hayan acompañado y formado. El recuerdo que tiene de sus antepasados, de sus padres y tíos, es como una llama encendida en su memoria y en su corazón. “La cultura que mantenemos viva es todo”, expresa con sinceridad. “Tuve la suerte de haber convivido con mis nonnos y con mis tíos. Ellos me enseñaron, más que nada, el dialecto napolitano y el molisano. Lo aprendí en su momento, hoy lo conservo y también lo transmito a mi hijo, Franco”.
Las tradiciones que laten en la familia Zuccarelli
De cada parte de su familia, Lorena atesora un recuerdo. “De la parte napolitana, aprendí las canzonetas, a leer y a escribir la lengua napolitana y heredé las recetas de toda la comida tradicional que, hoy por hoy, sigo haciendo en casa”. ¿Qué otras costumbres italianas se mantienen vivas en su hogar? “Mis nonnas me enseñaban a bordar en telas y con la máquina de coser. Lo trajeron todo de Italia”. Una parte importante en la vida de todo italiano es la relación con la naturaleza, con la cosecha. Y en la vida de Lorena Zuccarelli, esto no es la excepción. “En mi casa tengo dos plantas de limones, tengo tomates, una quintita, una huerta. Tengo un montón de cosas que me enseñaron mis nonnos y que trajeron de su tierra”.


¿Cómo nació la idea de la Cátedra Libre de Cultura y Lengua Napolitana?
“La Cátedra de Cultura y Lengua Napolitana fue ideada por Massimiliano Verde, quien hoy es su Director. Massimiliano es el autor del primer Curso de Lengua y Cultura Napolitanas y el actual Presidente de la Academia de la Lengua y Cultura Napolitana”, explica Lorena. Y añade: “Yo lo conocí por Zoom y me contacté con él para que venga a la Argentina a poder concretar este sueño. La idea surge por la necesidad, dentro de la colectividad italiana, de un espacio donde promover el estudio de la cultura napolitana y difundir su lengua. Si bien hay alguna que otra iniciativa aislada, no encontramos actividades que se propongan, por ejemplo, enseñar su lengua que es hoy reconocida por la UNESCO”.


“Las nuevas generaciones deben aprender todos los valores que nos enseñaron nuestros ancestros”
Además de ser hija de inmigrantes, Lorena Zuccarelli es mamá. Su hijo Franco, de 16 años, la acompaña en muchas de las actividades de la colectividad italiana. Y a través de las anécdotas familiares, de las tradiciones gastronómicas y de su participación en la comunidad, Lorena intenta transmitirle ese amor por las raíces. Casi llegando al final de la entrevista, Lorena quiere dejarles un mensaje a los jóvenes que se están formando en la italianidad.

“Más allá de la historia, el folclore o la lengua, las nuevas generaciones deben aprender todos los valores que nos enseñaron nuestros ancestros. De otro modo, siento que todo este legado se puede perder. Ser hijo de italianos no significa solo poder viajar a Italia y conocer de dónde provenía las raíces. Ser hijo de italianos también significa comprender qué sucedió con la familia una vez que llegó a este país. Es importante conocer ambas partes de la historia: la vida en Italia pero también la historia de los familiares italianos en Argentina”.
Si pudieras volver a hablar con tus antepasados, ¿Qué les dirías?
Los nonnos (así como los recuerda Lorena Zuccarelli) estuvieron silenciosamente presentes durante toda la entrevista. Latían en las anécdotas que narraba, en las canzonetas que recitaba, en las recetas que recordaba. Por lo tanto, la pregunta se vuelve obvia casi al finalizar la charla. “A mis nonnos, les agradecería toda esa fuerza que me enseñaron. Recuerdo sus palabras que me impulsaron siempre a seguir adelante. Son un ejemplo para mi vida: haber venido de las guerras, todo lo que pasaron”.
Las nonnas, siempre en el recuerdo de Lorena Zuccarelli
“Mi nonna molisana siempre me contaba que cuando bombardearon su paese, perdió un bebe. Sin embargo, no bajó los brazos. Se vino a la Argentina ‘con una mano atrás y otra adelante’ – como se dice – y logró un montón de cosas. Aunque no sabía leer ni escribir, siempre fue muy trabajadora y muy inteligente. Hizo su familia, trabajó en una fábrica lanera como cocinera en la parte gerencial, construyó – junto a mi nonno – su casa y ayudó a sus hijos. Le agradezco todo eso, todo ese ejemplo, toda esa fuerza. Siempre recuerdo sus palabras”, expresa Lorena con nostalgia en la voz y en corazón.


Sin olvidarse de la otra parte de la familia, Lorena trae el recuerdo de la nonna napolitana. “Ella también tenía una fortaleza impresionante. De ella heredé su enseñanza de fe. Me transmitió el ser católica. Le agradecería su valentía por viajar a Argentina, por seguir y continuar por y para nosotros. Al animarse a atravesar el océano les dio una nueva posibilidad de vida a mis papás y, a través de ellos, a mí. Gracias a esa valentía, nos regaló a toda la familia una oportunidad distinta acá en Argentina”.
Ya no caben dudas. Mediante las palabras de Lorena Zuccarelli comprendemos que la memoria familiar es motor fundamental de una italianidad activa.



