La Sfogliatella entrevistó a Alejandro Machado —investigador especializado en Virginio Colombo— y Jeremi Salvatierra —fotógrafo y custodio de su archivo— sobre arquitectura, memoria y el valor de mirar hacia arriba. En esta nota se plasman sus reflexiones sobre el presente incierto del patrimonio arquitectónico de Buenos Aires y los detalles de Casa Calise, una joya del Art Nouveau porteño.
El estilo Liberty milanés y su llegada a Buenos Aires
El Modernismo fue un movimiento artístico que buscó romper con los cánones del academicismo tradicional. En arquitectura, el Art Nouveau, tuvo su punto de partida con el emblemático Hôtel Tassel (1892-1893), obra de Victor Horta en Bruselas, considerada una de las primeras expresiones del estilo. Cada país desarrolló su propia interpretación del Modernismo, adaptándolo a su contexto cultural y urbano.
Virginio Colombo fue uno de los principales exponentes del estilo Liberty milanés —la variante italiana del Art Nouveau— en Buenos Aires. Compartió esta impronta con arquitectos italianos como Francisco Gianotti y Mario Palanti, conformando una generación clave en la transformación del paisaje urbano porteño a comienzos del siglo XX.
¿Qué lo llevó a investigar la obra de Virginio Colombo?
“La aparición de Virginio Colombo fue muy especial para mí, porque estuvo ligada a mi primer blog. Hace muchos años tuve un problema de salud muy grave: una pancreatitis. A partir de ese momento como forma de terapia salía a caminar con una cámara de fotos.
Vivo en la zona de Balvanera, entre Congreso y Once, así que recorría esas calles, y noté que de las diez fachadas que más me gustaban, cinco estaban firmadas por Virginio Colombo. Ahí empecé a seguirlo y a difundir su arquitectura a través de un blog.
En ese momento —hablo de 2007— Blogger era una gran plataforma que permitía subir muchísimas fotos en un solo espacio”, indicó Alejandro.
Cuando este medio ítalo-argentino le consultó sobre el hallazgo más significativo de toda su investigación, Machado respondió: “Uno de los hallazgos más reveladores de mis primeras investigaciones sobre Colombo fue encontrar algunas casas que no estaban registradas como de su autoría. También logré localizar la dirección de fotos antiguas que sí estaban en los libros pero que no tenían dirección, o sea, estaba la foto en un anuario con su autoría pero no estaba la dirección y dos de ellas las encontré caminando”.
¿Cómo fue el proceso de clasificar, fotografiar y custodiar su archivo?
Al respecto, Jeremi Salvatierra contestó: “Al comprender y dimensionar la importancia del Fondo Documental, lo primero que hice fue clasificar el material y confeccionar las guardas adecuadas para cada fotografía y documento. El trabajo de catalogar y digitalizar todo, con el objetivo de resguardar los originales, llevó aproximadamente seis meses. A partir de ahí, comenzamos la difusión utilizando únicamente las versiones digitales”.
“De Milán a Buenos Aires. Virginio Colombo”
Jeremi Salvatierra comentó a La Sfogliatella cómo surgió la idea de realizar “De Milán a Buenos Aires. Virginio Colombo” en la Biblioteca del Congreso de la Nación: ” Esta es nuestra cuarta exhibición pública del Fondo Documental, y también la más grande. Nació de la intención de mostrar la influencia que Colombo trajo de su tierra natal y que impregnó en toda su obra. Queríamos contar la historia de un inmigrante que hizo de esta tierra su patria y dejó una huella imborrable en la ciudad. Además, surgió del deseo de reconectar a Colombo con sus orígenes y acercar su legado a los descendientes de la comunidad italiana”.
Patrimonio arquitectónico en la ciudad de Buenos Aires
Alejandro Machado, reflexionó al respecto y dijo: “La situación del patrimonio en la ciudad es extremadamente compleja. A menudo se repite la idea de que “el patrimonio es de todos”, pero en muchos casos eso es una falacia: el patrimonio, en términos legales, pertenece al dueño de la propiedad. El verdadero patrimonio arquitectónico que es efectivamente de todos es aquel que pertenece al Estado —ya sea nacional, provincial o municipal—. Se manifiesta en edificios como escuelas públicas, hospitales, casas de gobierno y demás construcciones realizadas por el Estado y aún en su órbita.
Fuera de ese ámbito, existen muchas otras tipologías arquitectónicas que merecerían ser resguardadas. Pero para que eso sea justo, es necesario establecer mecanismos de compensación a los propietarios privados. No se puede congelar un inmueble por su valor patrimonial sin contemplar que, por ejemplo, otro vecino en la misma zona puede vender su terreno para construir un edificio, mientras que al propietario de una casa diseñada por un arquitecto notable se le prohíbe. La preservación patrimonial debe ir acompañada de políticas que compensen esa diferencia”.

“Creo que también sería posible apelar al micromecenazgo —o crowdfunding, como se lo conoce en inglés—, que básicamente consiste en reunir aportes económicos de personas interesadas. Esto podría aplicarse para contratar a un arquitecto y restaurar, por ejemplo, una fachada, y devolverle así algo a la ciudad.
Del mismo modo en que hay quienes donan a refugios de animales o colaboran con Cáritas todos los años, también podríamos impulsar una causa patrimonial. Porque somos miles los que valoramos el patrimonio: hay miles de guías oficiales y no oficiales, se llenan las calles en la Noche de los Museos, se llena la embajada en el Día del Patrimonio Francés. Toda esa comunidad podría aportar pequeñas sumas para restaurar fachadas antiguas. Y, poco a poco, podrían recuperarse muchos edificios valiosos de la ciudad”, finalizó.
Casa Calise: la elegancia orgánica del modernismo milanés
Entre sus obras más representativas se destaca la Casa Calise, construida en 1911 y ubicada en Hipólito Yrigoyen 2562/68. El edificio fue encargado por una familia de bodegueros originaria de Ischia, quienes lo utilizaron como residencia y como sede de su actividad comercial, funcionando como depósito y distribuidora de vinos provenientes de sus viñedos en Mendoza.
La Casa Calise se distingue por sus formas curvas, motivos orgánicos y una ornamentación inspirada en la naturaleza, características propias del Art Nouveau.
Entre sus elementos más icónicos se encuentran las puertas principales denominadas “Nautilus”, cuyo diseño de hierro en espiral remiten a las conchas del molusco del mismo nombre, estableciendo una sutil integración entre arquitectura y formas naturales. Esta forma se relaciona con la proporción áurea o secuencia de Fibonacci, asociada a una geometría armónica e ideal.
Asimismo, en la fachada y en el hall principal, podemos encontrar diversos motivos de ornamentación como querubines, leones, mascarados, cariátides, flores y racimos, también detalles en hierro en los balcones y en el centro frontal una pareja escultórica, posiblemente Prometeo y Pandora, con una antorcha.
El frente presenta una disposición simétrica y axial, con una marcada influencia neo-veneciana, que refuerza el sentido de equilibrio y monumentalidad en la estructura.
Casa Calise fue restaurada en 2018 gracias al impulso y compromiso de vecinos, que promovieron su puesta en valor como parte del patrimonio arquitectónico de la ciudad.








