La Liga de Mujeres Italianas reconoció a Dario Signorini como Padre Transmisor de Raíces

El pasado jueves 25 de junio se realizó un reconocimiento muy emotivo en el Club Italiano. La Liga de Mujeres Italianas, capitaneada por la Cav. Irma Rizzuti, reconoció a Darío Signorini con el título de “Padre Transmisor de Raíces“. Del evento participaron los hijos del referente, Juan Pablo y Damián Signorini, y amigos de la italianidad. Todos ellos estuvieron de acuerdo en algo: el gran legado que impregna Darío Signorini en la colectividad y, especialmente, en las nuevas generaciones.

Érase una vez en Lombardía

El acto se desarrolló en el salón de presidencia del Club Italiano. Contó con la participación de la familia, amigos y colegas de la colectividad. Luego de la presentación y de las palabras de bienvenida por parte de Cristina Roces, referente del área de cultura del Club Italiano, comenzó el reconocimiento. Antes de los testimonios propiamente dicho, la Liga preparó y allanó el camino. Presentó los orígenes donde todo comenzó. Allá lejos en la región de la Lombardía, cuando Stefano Signorini (nonno de Darío) partió de Paderno Dugnano, comune italiana de la provincia de Milán. A través de un breve video, se mostró el camino que atravesó la famiglia Signorini, desde Milán hasta Buenos Aires, pasando por Pompeya, Mataderos y finalmente, el barrio porteño de Caballito. También dijeron presentes en el video las instituciones que llenan de orgullo y nutren la vida de Dario Signorini: el Club Italiano, el COMITES de Buenos Aires, FEDIBA, la Asociación Lombarda y, como no podía ser de otra manera, el Club Boca Juniors.

¿Qué significa ser Padre Transmisor de Raíces?

La Liga de Mujeres Italianas ha atravesado diversas etapas desde su fundación allá lejos hace 26 años. En un primer momento, se ocupó de reivindicar el rol de la mujer dentro de la colectividad. De esta forma, a través de congresos, conferencias y jornadas (entre otras actividades), les dio herramientas para defender sus derechos sociales y civiles. Por otro lado, en una segunda instancia, la Liga se convirtió en un movimiento solidario de mujeres. En la actualidad, reúne a tres generaciones de italianas: las inmigrantes (fundadoras y primeras integrantes), las hijas y a las nietas, las más jóvenes. Así, con el objetivo de acercar a las nuevas generaciones, recordar las raíces pero también visibilizar la Italia de hoy, la Liga desarrolla el ya tradicional Caffe Macchiato (del Renacimiento y del Resurgimiento).

Padre Transmisor de Raíces -
Darío Signorini junto a sus hijos, Damián y Juan Pablo.

Y por último (pero no menos importante), la Liga de Mujeres Italianas otorga el reconocimiento “Padre Transmisor de Raíces“. Tal como señaló oportunamente la Cav. Irma Rizzuti (Presidenta de la Liga), durante el emotivo reconocimiento, “las mujeres normalmente transmitimos las raíces, es inherente a nuestra humanidad. Pero cuando lo hace un hombre, tiene un doble mérito”. Por lo tanto, ¿Qué características tienen dichos Padres? Son hombres que, además de vivir profundamente la italianidad, tienen un plus. La transmiten y la promueven en el ámbito familiar y comunitario, fomentando el amor por las raíces italianas entre las nuevas generaciones y, especialmente, entre sus hijos. Es así que, en esta oportunidad, el elegido por la Liga para recibir tal importante reconocimiento fue Darío Signorini.

¿Quién es Dario Signorini?

Tranquilamente podríamos googlearlo y encontraríamos (mucha) información sobre él. De todos modos, ¿Qué mejor forma de conocer a alguien sino a través del retrato que crean sus allegados? De este modo, el jueves 25 de junio, el salón de presidencia del Club Italiano se llenó de emotivas palabras para con el Presidente del COMITES y de FEDIBA. “Darío instruye a los jóvenes, los va conduciendo y los va preparando para que sean próximamente los que conduzcan la colectividad y sean ellos, a su vez, los que sigan transmitiendo esta cultura nuestra italiana que nos llena de orgullo”, señaló la Cav. Irma Rizzuti. Y así, la palabra pasó a Damián y Juan Pablo Signorini, sus hijos, y a Silvina Valoppi, amiga de Darío Signorini.

“La identidad italiana no es solamente un recuerdo del pasado, es una construcción viva”

“Hoy celebramos la italianidad”, así comenzaba Silvina Valoppi, joven referente de la colectividad, amiga de Darío y tesorera de FEDIBA. Y continuaba: “es tan importante contar con dirigentes que comprendan los valores de nuestra historia. Darío Signorini ha demostrado justamente eso: la capacidad de abrir puertas, generar oportunidades y confiar en los jóvenes. No solamente para que participemos, sino para que nos animemos a proponer, crear y aportar nuevas ideas que fortalecen a nuestra colectividad. Su compromiso nos transmite un mensaje muy valioso: la identidad italiana no es solamente un recuerdo del pasado, es una construcción viva. En nombre de muchos jóvenes, quiero agradecer a Darío para por tender puentes, por escuchar, acompañar y confiar en las nuevas generaciones que tienen mucho para aportar en el presente y en el futuro. Y por sobre todo, motivarnos, alentarnos y sostenernos en este camino“.

Un retrato colectivo, las voces de Damián y Juan Pablo Signorini

Luego de esta primera intervención, llegó el momento tan esperado: las palabras de sus hijos. Por su parte, Damián hizo hincapié en dos aspectos de suma importancia: el rol de los jóvenes en las instituciones italianas y el legado familiar transmitido por su padre. “Mi papá es la persona que nos inculcó muchos valores, tanto en el club, en lo social como en la política. Entendemos que es importante que los jóvenes se involucren”. Debemos tener en cuenta que, además, Damián es el actual Secretario del Club Italiano, institución de la cual participa desde su niñez. “Quiero agradecerle a mi viejo por hacerme socio de este hermoso club en el año 96′. Este es el el camino que él nos enseñó a mí y a mi hermano”.

Por otro lado, Juan Pablo hizo referencia al vínculo que forjó con la colectividad gracias al acompañamiento de su papá. “Tendría entre 4 o 5 años cuando me asocié al Club Italiano y empecé a jugar a la pelota. Fui aprendiendo los valores de la colectividad italiana a través del club, del fútbol y a través de mi viejo que siempre me acompañó en todos esos años”. Y casi como escuchando una versión más joven de Darío, Juan Pablo resumió los cuatro pilares que nutren a la colectividad italiana: “la familia, la fe, el trabajo y la pasión. La pasión que se siente por los colores, de Italia, de la bandera, en el pecho, creo que no tiene nombre. La fe me enseñó mi papá. En estas épocas (a veces) muy individualistas, tenemos que confiar en el compañero que tenemos al lado y en los líderes, en los buenos líderes”.

Ser padre transmisor de raíces

Al hablar de la familia, Juan Pablo reconoce dos tipos: la familia de sangre y la familia del Club, la que se forma. “Yo tuve la suerte de salir campeón con mi papá como técnico, con mi hermano en el mismo equipo y con mi compañeros. Y eso la verdad que es algo totalmente impagable. Acompañar a mi papá durante tantos años en la colectividad me enseñó valores que me parece que son importantes de no perderlo como comunidad”. Nuevamente a través de las palabras de Juan Pablo resuena la voz de Darío, ahí se hace explicita la herencia italiana, la pasión, el amor por la colectividad. “Me parece que la colectividad italiana tiene que ayudar al país a salir adelante y a mejorar entre todos. Por eso, el mensaje que me enseñó mi papá es: ¡viva Argentina y viva Italia!“, finaliza.

Las palabras finales

La música preparó el clima para el momento culminante de la ceremonia. Nicolás Guida interpretó en la flauta traversa la emblemática melodía de Cinema Paradiso y la soprano Elena Deanna cantó O mio babbino caro. A continuación, la Cav. Irma Rizzuti entregó a Darío Signorini el reconocimiento “Padre Transmisor de Raíces”. Con la distinción ya en sus manos, dirigió unas palabras de agradecimiento al público presente. “Quiero agradecerles a todos ustedes por haber venido. A mis hijos, a mis hijos del corazón. Y en este lugar que es un lugar emblemático, sin dudas. El club italiano es parte de mi vida, de mi vida familiar también. Para mí es un placer, un orgullo haber trabajado, colaborado. Y lo seguiré haciendo en esta bendita colectividad”.

“Hay que soñar en grande”

Darío dedicó parte de su discurso a reafirmar los valores que sostienen la italianidad (la fe, la familia, el trabajo y la pasión). Asimismo, enfatizó en una perspectiva histórica profunda: los inmigrantes italianos y sus descendientes no son meros espectadores en el país, sino co-fundadores de la sociedad argentina. También hizo un llamado especial a la colectividad: “les pediría que nos mantengamos unidos y organizados”. Durante sus palabras, no se cansó de agradecer el reconocimiento otorgado por la Liga de Mujeres Italianas y especialmente a la Cav. Irma Rizzuti con quien comparte fuertes lazos de amistad. Llegado este momento, defendió una visión donde los roles de hombres y mujeres son “necesarios y complementarios”, basados en la igualdad, el afecto y el respeto mutuo.

Padre Transmisor de Raíces -
Darío Signorini junto a sus hijos y las integrantes de la Liga de Mujeres Italianas.



Y como no podía ser de otra manera, habló de las nuevas generaciones. “A pesar de de las circunstancias que nos tocan vivir, tengamos futuro. Trabajemos con los jóvenes, no hay que tenerles miedo. Debemos transmitirles experiencias, pero también saber que viven otra época y otra vida. Hay que acordarse de algunos mensajes que nos dio el Papa Francisco en su momento. Hay que soñar en grande, siempre soñar. Jamás hay que perder la ternura. Y en ese sentido, me parece que es la mejor forma de transmitir a las nuevas generaciones todas estas sensaciones que nos tocaron vivir”.

“Padre Transmisor de Raíces”, una distinción que celebra el legado familiar y comunitario de la italianidad

El reconocimiento “Padre Transmisor de Raíces”, otorgado por la Liga de Mujeres Italianas, contó con sentidos testimonios de los hijos de Darío Signorini. Fue una oportunidad para compartir vivencias y recuerdos que reflejaron el legado de valores, tradiciones e identidad que recibieron de su padre. Con esta distinción, la Liga de Mujeres Italianas reafirma su compromiso con la preservación y difusión del patrimonio cultural italiano, reconociendo a quienes (a través de su ejemplo cotidiano) mantienen vivas las raíces, la historia y los valores que enlazan a la comunidad ítalo-argentina.

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