Lungro: la capital italiana del mate argentino

La relación entre Italia y Argentina está teñida de intercambios, valijas, barcos, aviones, gastronomía, costumbres y fusiones. Pero hay un vínculo que tiene puntos bien interesantes para abordar y es el mate en Lungro. Este pueblo calabrés toma nuestro emblema de porongo y bombilla desde hace más de un siglo. ¿Cómo? ¿De dónde? Hoy intentaremos responder todas las preguntas que rondan la cabeza del lector después de hacer un afortunado click en esta nota.

El mate es compartir

Esta ronda de mate sí que se extendió, se ve que la llama que arde en el fogón de la italianidad que nos tiene reunidos a su alrededor supo contener el viaje de esta bebida nacional. Para ir a la raíz del tema, desde La Sfogliatella hablamos con Anna Stratigò. Ella es Presidenta de la Academia del Mate y de la Oficina de la Música de Lungro. Este municipio está ubicado en la provincia de Cosenza en Calabria. Es además, la organizadora desde hace una década del “Festival del Mate” que se celebra allí el 1ero de agosto. Es que son fanáticos en serio. Pero lo que todos queremos saber ¿Cómo llegó a un remoto pueblo calabrés esta costumbre?

“El mate en Lungro comenzó a usarse al final del 1800. Seguidamente de la primera inmigración italiana, después del 1860. No se sabe con certeza quién es esta persona que trajo el mate a Lungro. Pero todos aquellos que después inmigraban a la Argentina, mandaban desde allá regalos para los que quedaron en aquí”, racconta Anna Stratigò. Es lógico imaginar que dentro de aquellos paquetes había souvenirs, pero quién hubiera dicho que un nostálgico regalo cambiaría la cultura de un lugar. “Enviaban un mate, porque en Lungro no podían tomar café, no podían permitírselo por el costo que tenía. Evidentemente alguno entendió el valor que había en el mate y lo comenzó a tomar”, aclaró. Según nuestra entrevistada, estos recepcionistas del mate en Lungro, copiaron la costumbre que veían en los que volvían de Argentina con el hábito ya incorporado. “Les gustó este ritual del mate, porque es energético, lo podían usar para ir a trabajar la mina de sal a la mañana y tomaban ahí su mate para seguir su jornada laboral después”.

En boca de todos

Los procesos de adaptación cultural son diversos y muy propios del entorno en que tienen que desarrollarse. Lungro es Calabria pero también es un poco de Albania. Desde la Edad Moderna que Consenza cuenta con la presencia de la cultura Arbëreshë en su territorio, formando una urdimbre cultural que enriqueció la historia. Por lo que podemos hablar entonces de un mate tripartito, con un pasaporte argentino, adaptado a Lungro en medio de costumbres albanesas. Convengamos que la tierra de la que proviene la bebida también le enseñó a pasarse de mano en mano entre originarios, criollos e inmigrantes. Un buen signo de aquella combinación es el la lengua que se habla en el lugar, para denominar las “partes” del mate, los lungrenses decidieron hacerlo de este modo: “a lo que ustedes denominan ‘porongo’, le decimos ‘cúngulo‘ porque se parece al fruto de una zucchina cungulo en dialecto-. Y a la ‘bombilla’ nosotros le decimos ‘pumbiggia‘”, indicó Stratigò.

La yerba mate crece en las condiciones que le otorga la selva paranaénse –Paraguay, Argentina y Brasil-, según explicó a La Sfogliatella el ingeniero agrónomo misionero, José Stevenson. En nuestro país sería, toda la provincia de Misiones (excepto la parte afectada por el basalto muy cerca de la superficie) y el norte de Corrientes únicamente. Italia está por fuera de esta ecuación, por lo tanto la manera de hacer llegar los esenciales del mate (yerba, porongo y bombilla) fue con viajeros o por el correo. Cuánta yerba crecida en tierras argentinas habrá formado parte de las mateadas lungrenses. Pero, alrededor de 1940, la situación económica en Lungro no era la mejor. Muchas familias no podían comprar porongos, por lo que decidieron cultivarlos en sus chacras. Alguno envío la semilla de “legenaria vulgaris”; lo que usarían como contenedor para la bebida. “Así fue que los lungrenses probaron esta cosecha, funcionó y al día de hoy muchos campos cultivan el cúngulo“, comentó Anna Stratigò. Al día de hoy tanto la yerba como el porongo y la bombilla forman parte del circuito comercial de Lungro.

“En Lungro lo tomamos y en seguida bailamos. Comemos crispella y bailamos tarantella”

Mientras de este lado del charco el 1ero de agosto tomamos caña con ruda, en Lungro siguen empinando el codo, pero con la pava en mano, para conmemorar el mate. Porque es el día que se celebra el “Festival del Mate“. Este 2024 se cumple una década de esta tradición llevada adelante por Anna Stratigò y festejada por todo el pueblo de Lungro y sus visitantes. “Estoy contactando una orquesta argentina que está en Italia para que vengan a tocar. Estamos contentos, 10 años continuos, sin interrumpir. Es un momento que se encuentran los inmigrantes, argentinos, italianos, los de allá, los de acá, los que van y vienen. Hay muchos niños, todas las generaciones, es trasversal. Una noche hermosa. Y esto lo seguiré haciendo mientras siga con vida, porque es un momento en el que la gente viene estimulada a ver el mate, los jóvenes se ligan al mate como lo hicieron sus padres y abuelos“.

Hace más de un siglo que en Lungro se toma mate, lo hacen diferente. Dulce, con una pava, con porongos más chicos, pero con nuestra yerba y la misma tradición que partió de nuestro país. Una estrofa de “La Canzone del Mate” titula este último párrafo a modo de síntesis en la relación que existe entre estos dos puntos. Mate y tarantella, tanto allá, como acá.

Latest articles

Related articles

spot_img