Gino Ponzini es oriundo de Mar del Plata. Su familia proviene de Emilia-Romagna, de Tornolo específicamente. Es docente de italiano, miembro de la asociación TERRA de Mar del Plata y fue consultor junior de su región. Por si fuera poco, actualmente conduce el programa radial “Spazio Giovane”, en la emisora Vorterix. Gracias a su trabajo y empeño a lo largo de los años, podemos decir – sin ninguna duda – que es un faro y referente de las nuevas generaciones ítalo-argentinas en su ciudad. En la entrevista de hoy, Gino habla sobre sus orígenes, ofrece su perspectiva sobre la colectividad y deja un mensaje para los jóvenes de la italianidad.
¿Quién es Gino Ponzini?
“Llevo el nombre de mi nonno. Dibujante y lector. Me gustaría saber más sobre la música y, de a ratos, me dedico a la docencia”, así se define Gino Ponzini. Escueto, cortito y al pie. Acto seguido nos habla de sus raíces, de Tornolo, ese pueblo de montaña de origen milenario ubicado en la provincia de Parma. La totalidad de su familia proviene de la región de la Emilia-Romagna. Allí (y no, en su currículum) reside su identidad, quién verdaderamente es. A través de la historia de la familia, escuchando los relatos de inmigración, los ítalo-argentinos nos hermanamos y reconocemos en el otro vestigios de nuestro propio ser. Tal vez la travesía de la familia Ponzini sea parecida a la de tantos otros inmigrantes que dejaron su tierra natal. De todos modos, hay algo en la historia contada por Gino, en su voz (donde resuenan ecos de sus antepasados) que la vuelven única.
Desde Tornolo hasta Mar del Plata
“Mi nonna llegó en 1948 y mi nonno en 1949. Y se reencontraron años después, en Comodoro Rivadavia. Luego de formar su familia, vendieron un aserradero, que habían hecho en sociedad con otros 9 italianos, y vinieron a vivir a la ciudad de Mar del Plata con sus tres hijos. Uno de ellos era mi padre, Luis. Acá se asientan y terminan sus días”, comienza a contar Gino. Y añade: “El aserradero sigue en pie y hoy en día es propiedad de la Familia Domizzi, con quienes estamos emparentados. Guido Domizzi se casó con la hermana de mi nonno Gino, Lina Ponzini. Actualmente seguimos en contacto con la familia Domizzi que luego se estableció en El Bolsón (Rio Negro)”.
Sus inicios en la colectividad italiana de Mar del Plata
Aun cuando Gino haya estado en contacto toda su vida con la italianidad, hubo ciertos momentos que se transformaron en bisagras para su historia. “Entre los años 1999 y 2000, mi papá Luis viaja a Italia, gracias a una beca de formación, junto con un giovanissimo Marcelo Carrara. Marcelo, al conocerme, me abrió las puertas de su casa y me invitó a diferentes actividades de la colectividad. En ese momento, yo tenía 18 años y estaba enfocado en mis estudios profesionales. De este modo, si bien participaba de la colectividad, no le brindaba el tiempo que le dedico actualmente”.

Pasaron los años luego de esa primera invitación a ser parte. “En el año 2018, me reencontré con Marcelo de casualidad en mi trabajo. Hablé con él y empecé a participar más activamente de la colectividad. Comencé a estudiar el idioma, participé de becas y de diferentes actividades con mi región”, explica Gino. Recordemos que Gino fue, hasta hace poco, consultor junior de Emilia-Romagna. Asimismo, desarrolla diversas propuestas con su asociación TERRA de Mar del Plata.
“Spazio Giovane”, una voz desde y para las nuevas generaciones
Podemos decir, sin ninguna duda, que Gino no se queda quieto. Siempre está pensando, proponiendo e ideando nuevas formas de promover la italianidad y su cultura. Un poco de esa inquietud, mezclada con curiosidad y la necesidad de nuevos desafíos llegan con la propuesta de “Spazio Giovane”. Debemos aclarar que tal programa nació mucho tiempo antes de que Gino ‘tomara la posta’. “Spazio Giovane nace como programa de TV en el año 2005 -si no me equivoco- de la mano de Marcelo Carrara y de Natali Di Lucente”.
“Tuvo una duración prolongada hasta que, por diferentes motivos, no pudieron continuar con el proyecto. En el 2023, en una mesa de trabajo, Marcelo vuelve a barajar la idea de “Spazio Giovane” pero desde un formato distinto: el radial (y streaming). Hablamos del tema, definimos e invitamos a los miembros del programa”. Así se inició el nuevo ciclo, cuyo primer programa tuvo de invitado (nada más y nada menos) que al entonces Cónsul de Italia en Mar del Plata, Santo Purello. En la medida en que pasaban los meses, el grupo se fue consolidando, aprendiendo a trabajar en equipo. Ya conocemos el resultado. No hay Alerta Spoiler que valga. Actualmente, Gino Ponzini es el flamante conductor de “Spazio Giovane”.
¿Qué sentís cada vez que participás de la colectividad?
Sin pensarlo dos veces, Gino responde rápidamente. “Participar de la colectividad está bueno. Es un crisol de emociones positivas y negativas. Pero valoro mucho a aquellos que empezaron como ‘compañeros de trabajo’ y hoy son amigos. Encontré un lugar donde me dejan crear, donde se me ocurre una idea (por más loca que sea) y me dejan experimentarla, llevarla adelante. No hay un espacio donde no me dejen ser. Eso hace que me sienta aceptado en mi locura artística y apoyado por un equipo que, si lo necesito, están ahí sin dudarlo”. Entre otra de las iniciativas de las cuales Gino forma parte es la inminente participación como orador del Lab Creativo de Filo Rosso ER. El próximo sábado 7 de febrero, a las 11 hs, se llevará a cabo la 4° edición que tiene como protagonista a la belleza. En este caso, Gino invitará a realizar un recorrido por la belleza en el arte.
La mirada de Gino Ponzini sobre el asociativismo italiano actual
Llegado este punto y gracias a la gran experiencia que tiene Gino dentro de la comunidad italiana en su ciudad, una pregunta se vuelve obvia y tan necesaria. ¿Cómo ve a la colectividad hoy? Una sombra sobrevuela su mirada. Toma aire y responde. “Veo un desgaste en las actividades. En líneas generales, hay muchas instituciones que están progresivamente entrando en espirales descendentes y prefieren mantener esa ‘cuota de poder’, antes de reconocer que deberían cambiar sus funciones y actitudes. Y lamentablemente ponen el acento en la palabra ‘cambiar’, cuando parece que uno los quiere retirar de la colectividad y no es así. Debemos recordar que el espacio asociativo trabaja desde las voluntades de las personas. Y si la voluntad de sus miembros es pertenecer, pueden hacerlo. Pero deben comprender que una asociación posee el mismo ciclo que la vida. Uno va mutando, busca nuevos horizontes, continua en movimiento… El agua que no avanza, se estanca y este estancamiento es el que veo reflejado en el ámbito actual”.
Los inmigrantes como modelos a seguir
“Siento que tendría que haber un cambio de autoridades. Sin embargo, es necesaria una progresión natural, una sucesión de hechos que promuevan gradualmente ese cambio. Tal vez sea un poco romántica mi respuesta, pero elijo creer que cada uno puede llevar adelante sus proyectos institucionales, debemos potenciarnos para mantener vivo el legado. Actualmente solo veo una lucha de egos. Se prefiere el cómodo letargo antes de la progresión natural de la fuerza imparable: el tiempo”.

“Tenemos que estar muy atentos a nuestros puntos fuertes, pero más aún a nuestras debilidades. Ahí se encuentra nuestra humanidad. En momentos de incertidumbre fue donde un grupo de migrantes se dio cuenta de una verdad irrefutable y llegaron a la conclusión de que debían unirse para sobrepasar los tiempos duros. Reconocer que no soy bueno para muchas actividades, me llevó a rodearme de un equipo que – hoy en día- cubre esos espacios. Nos retroalimentamos positivamente y mantenemos vivo un legado que, el día de mañana, disfrutarán otras personas. Con suerte podré estar ahí para que sean ellos los que continúen el camino, confiando en su progreso, como otros actualmente confían en el mío”.
Entre la memoria y el porvenir
Casi llegando al final de la entrevista, dos preguntas nos quedan. Una que mira hacia el pasado, hacia aquellos inmigrantes (hacia su nonno y su nonna) que cruzaron el océano en busca de una vida mejor para sus hijos. Si pudieras hablar con tus nonnos nuevamente, ¿Qué les dirías? Decidido y con notable nostalgia en la voz y en el corazón, Gino responde. “Les pediría que me cuenten su historia. Perdí al nonno Gino a mis 8 años y a mi nonna nunca me animé a preguntarle sobre su vida. Sé que ambos tuvieron vidas difíciles. Mi nonno fue partigiano y mi nonna fue dada en adopción por sus hermanos mayores. Mi bisabuela no estaba en condiciones de cuidarlos y terminó como criada en una casa de familia”.


Por otro lado, la última pregunta mira al presente de la colectividad, a aquellos que están dando sus primeros pasos, a los nietos y bisnietos que buscan su lugar dentro de la gran familia de la italianidad. ¿Qué mensaje les dejarías a las nuevas generaciones? “¡También hacemos esta pregunta en el programa! ¡Qué loco que hoy sea yo a quien le toque responderla! A los jóvenes les diría que estudien, que se profesionalicen en lo que hacen pero que eso no los rotule ni clasifique. Qué busquen ir siempre más allá. Sean observadores, analíticos y actúen siempre guiados por sus convicciones”.

